Una película como Las Dos Torres merece más de un comentario.
Es por eso que aqui publicamos dos artículos sobre el tema: el primero -"Una Mirada Doble..."- se permite una revisión tanto de la película como de la novela que le dió origen. La segunda nota -"De como Borges ayuda a analizar..."- se inclina por una visión crítica del film.
I- UNA MIRADA DOBLE A "LAS DOS TORRES"
Por Kevin-online
"¡Aprended ahora la ciencia de las criaturas vivientes!
Nombrad primero los cuatro, los pueblos libres:
los más antiguos, los hijos de los Elfos;
el Enano que habita en moradas sombrías;
el Ent, nacido de la tierra, viejo como los montes;
el Hombre mortal, domador de caballos...
Los hobbits medianos, que habitan en agujeros."
J. R. R. Tolkien. Las dos Torres.
Las Dos Torres (novela)
Habíamos quedado en que J. R. R. Tolkien trazó los elementos fundamentales de su trilogía (El Señor de los Anillos) en la primera novela (La Comunidad del Anillo), ahora en la segunda parte continúa el desarrollo de la trama. En esta obra, la comunidad que se conformó con el propósito de transportar el anillo del poder a su destrucción, se ha disuelto, dividida en dos grupos, contribuyendo a llevar la narración por esta bifurcación de caminos, dos rutas con dirección a Isengard y Mordor; de hecho la novela está compuesta por dos libros, el tercero y el cuarto. Mientras por un lado, los guerreros conformados por un elfo, un enano y un hombre, luego de afrontar feroz batalla contra las fuerzas del señor de la oscuridad, logran encontrar al omnipresente e inmortal Gandalf, así como a los hobbits que habían sido raptados, todo con la ayuda de nuevos aliados, de otra parte y aproximándose cada vez más al hogar del mal, van en su mortal empresa un decidido Frodo con su fiel sirviente y amigo Sam. En la versión fílmica, Pippin y Merry todavía no se integran al grupo guiado por Gandalf, ahora Caballero Blanco.
La primera parte del libro, si bien contempla episodios de guerra, maneja el escenario bélico más como un elemento complementario en la propuesta general, a diferencia de la película que analizaremos después, los combates son relatados de manera dilatada, con fondo poético y melancólico, no puede olvidarse que Tolkien veterano herido de la Primera Guerra Mundial y testigo directo de la Segunda, no era un publicista a favor de la violencia, por ello la atención se centra en el cuarto libro, en donde se narra la travesía de Frodo y Sam. Sin embargo, la referencia del conflicto es obligada, algunos analistas hablan de la influencia de aquellas confrontaciones mundiales en la obra de Tolkien, podría pensarse en el peligro que veía el autor en la concentración del poder en una sola persona, como podrían serlo Hitler o Stalin, encarnaciones reales de Saurón. A la luz de los sucesos contemporáneos, al mencionar "Las dos torres", más de un espectador lo relacionará con las edificaciones derribadas de Nueva York y posiblemente asemejará a Sarumán con Osama Ben Laden, pero esa forzada lectura no tiene nada que ver con Tolkien.
Este libro marca el protagonismo de Sam, como una especie de Sancho Panza, al lado de su particular Quijote, quien debe asumir la gran responsabilidad de llevar a cabo la empresa de su amo, a riesgo de su propia vida. Los dos "medianos" siguen confirmando el interés de Tolkien por resaltar a aquellos seres en apariencia débiles, pero que en momentos decisivos se convierten en héroes o mártires. Los dos expedicionarios cuentan con la ayuda de un insospechado cómplice, un ser que puede inspirar desconfianza, asco e incluso ternura al mismo tiempo. Otro elemento a destacar, es sin duda el interés por lo que hoy denominamos el tema ecológico, el buen profesor Tolkien en boca de los fabulosos Ents, guardianes de bosques, manifiesta su preocupación por la destrucción de la naturaleza en pro del desarrollo de la industria.
La novela termina con un suceso terrible e inesperado, mientras los acontecimientos se van conjugando para el momento decisivo que se sospecha llegará a su fin en el último capítulo de la trilogía. El nudo se comienza a desatar.
"Que estos días aciagos sean para mí y que me lleguen ahora,
en los años de mi vejez, en lugar de la paz que creía merecer...
Los jóvenes mueren mientras los viejos se agostan lentamente".
J. R. R. Tolkien. "Las dos torres".
Las Dos Torres (película)
El director, Peter Jackson, hizo una apuesta arriesgada (triple apuesta debe decirse), al filmar al mismo tiempo toda la trilogía del "Señor de los Anillos), en una decisión única en la historia del cine. Otras sagas del pasado fueron realizadas dejando de por medio, años o meses, sobre todo porque los productores usualmente desean ver el resultado de la primera película antes de lanzarse a financiar secuelas, desde el punto de vista artístico puede ser útil, porque se podrían corregir errores de interpretación o realización. En este caso, precisamente por criterios de economía, para reducir costos, no hubo oportunidad para ello, el director apostó a la caracterización de los personajes, a la frescura de los mismos, sin dar paso al éxito desmedido que pueda afectar la actuación y convivencia del equipo.
Hasta el momento, la apuesta funcionó, la primera película fue un éxito tanto de crítica como de taquilla, siendo la segunda más vista en el 2001 y nominada a varios premios Oscar, incluyendo mejor película. Veremos que ocurre con "Las Dos Torres", que en palabras de su realizador, es con la que se tomó más libertades con respecto a su referente literario. En efecto, la película tiene un fuerte carácter épico, elevando a protagonista un episodio de batalla que en el libro no tiene la misma trascendencia. De igual manera, Jackson apela con más frecuencia a los efectos especiales, pero sin duda, la carga de la historia sigue siendo soportada por las interpretaciones. Sin embargo, en comparación a la "Comunidad del Anillo", es posible que surja un mayor número de críticas del grupo de fanáticos de Tolkien y su obra literaria.
Personalmente considero que como trabajo artístico independiente, es interesante ver a un Jackson dispuesto a derrotar la creencia que la majestuosidad de las batallas es sólo exclusividad de Hollywood. La larga escena de la batalla del Abismo de Helm, es simplemente soberbia. Para los amantes de las cintas con despliegue de ejércitos en choque, recomiendo ampliamente la película y conociendo el gusto de la Academia Cinematográfica por las películas de multitudes (recordar a "Ben Hur" y "El Gladiador"), no sería extraña una nueva avalancha de nominaciones, pero eso lo sabremos en pocos meses. Por lo pronto, sólo resta disfrutar la película con una buena dosis de palomitas de maíz y gaseosa, así como esperar que los próximos doce meses pasen muy rápido para degustar la última parte de la trilogía.
Bogotá, Diciembre de 2002.
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II- DE COMO BORGES AYUDA A ANALIZAR EL SEÑOR DE LOS ANILLOS - LAS DOS TORRES
por Campo Ricardo Burgos López
1
A fin de que se comprenda más fácilmente lo que más adelante argumentaré, empezaré por decir que El Señor de los Anillos - Las Dos Torres (Lord of the Rings - The Two Towers), la segunda entrega de la trilogía de Peter Jackson basada en el clásico texto de Tolkien, es una excelente película. Empero, creo que sólo es eso, una excelente película pero nada más. A ver me explico.
Las megaproducciones de fantasía heróica como esta de Jackson cuentan con un problema. Antes de entrar a verlas ¿qué es lo que un espectador espera? Grosso modo, el sujeto que paga su boleta aguarda guerreros y batallas a la usanza medieval, monstruos mitológicos de diversa laya, heroísmo a borbotones, impresionantes efectos especiales y de digitalización, magnificente vestuario, y asombrosos escenarios. ¿Y qué es lo que ha encontrado el espectador cuando sale de la película tras casi tres horas de proyección? Pues eso pero nada más. Absolutamente nada distinto a lo que una película de género puede ofrecer. Ni una sola escena verdaderamente nueva o que sorprenda. Uno siente que antes de haber visto esta película, hace tiempos que la había visto. Pero antes de ser lapidado por mi observación, quisiera que leyéramos un fragmento de una entrevista que en 1975 le hicieron a Jorge Luis Borges, y que aparece en el libro Borges: imágenes, memorias, diálogos de María Esther Vásquez (1). Dice así:
"- Días pasados una persona se vanaglorió de haberle presentado a Roman Polanski -afirma el entrevistador- ¿Qué piensa de Polanski?
- Nada -responde Borges-. Supongo que es una de las personas más grises que he conocido en mi vida. Pero eso no quiere decir nada; puede ser un gran director. Al fin y al cabo, el primer ajedrecista del mundo no es más que el primer ajedrecista del mundo. No hay que suponer que sea especialmente brillante en otras cosas. Es como aquel peón tigrero que conocía mi padre: mataba pumas, pero era lo único que sabía hacer. Hay una frase de Bernard Shaw sobre un profesor alemán que había escrito el libro más extenso y documentado sobre él: "El doctor Fulano de Tal lo sabe todo, pero es lo único que sabe..." Es decir, sabe muchas cosas, pero no las sabe de un modo especialmente interesante."
A mi modo de ver, este comentario de Borges es perfectamente aplicable al caso de El Señor de los Anillos-Las Dos Torres. (que de aquí en adelante llamaré Las Dos Torres). Así como el primer ajedrecista del mundo sólo es eso pero nada más, Las Dos Torres es sólo eso pero nada más; Las Dos Torres es una película que en su género "lo sabe todo" pero que es "lo único que sabe", es una película que "sabe muchas cosas" pero no "las sabe" de un modo especialmente interesante. Al salir de este filme, se siente que Jackson ha cumplido con todas las convenciones del género pero hasta ahí; es un alumno aplicadito que ha realizado a conciencia sus deberes pero de ningún modo un alumno que se atrevió -aun a riesgo de fracasar- a violar al menos unas cuantas de las convenciones de este género. El filme de Jackson es esmeradito pero uno extraña al menos una pizca de desobediencia. Es una buena película que, sin embargo e insisto, uno siente que plano a plano ya la ha visto a través de los planos de otras películas previas. No obstante, para ser justos, anotemos que esta impresión puede deberse a que en nuestro tiempo a uno lo han amamantado con cine y televisión desde niño y, sobre todo en las películas de género, cada vez se hace más y más difícil mostrar algo que en verdad asombre al espectador. Apuntemos también, que Jackson puede estar preso de las tremendas presiones económicas que debe soportar quien maneja un filme con tantos millones de dólares involucrados, y que no ha de ser fácil crear una obra que funcione muy bien en la taquilla y a la vez signifique un hito desde el punto de vista artístico. Por último, mencionemos que la abrumadora publicidad alrededor de Las Dos Torres en cine, radio, prensa, televisión e internet, predispone al espectador a esperar que en la oscuridad de la sala se va a encontrar algo de la estatura fílmica del Ciudadano Kane, y es obvio que al toparse con una entretenida película de género, es inevitable la decepción (quizá por eso a veces pienso que el mayor enemigo de ciertas películas es la publicidad laudatoria que la rodea).
2
- Bueno -podría decirse- ¿pero acaso no le está pidiendo peras al olmo? ¿Si al fin y al cabo Las Dos Torres es una buena película de género, no está cumpliendo con su razón de ser?
Respondamos que sí y no. Sí, por que -repito- es análoga al niño juiciosito que ha hecho bien la tarea que le dejó el maestro. Pero no, por que en una película tan promocionada y de tal envergadura, se esperaría que vaya más allá del género y marque nuevas rutas a recorrer en el cine; en tanto el espectador a la salida de la película sólo ha visto cuadro a cuadro lo que ya es típico en una producción de esta clase, no se ha cumplido tal exigencia. Veámoslo con un ejemplo traído de otro campo ¿Por qué es grande El Quijote? Por un montón de razones pero para nuestro caso remitámonos a dos: No sólo es una narración que compendia los tópicos de un género anterior como la "novela de caballería", sino que a la vez se salta esos tópicos e inaugura la novela de la modernidad. Este último punto -el salto y el incumplimiento de las convenciones- sería lo que no se ve en Las Dos Torres.
Entonces, dada esta situación ¿dónde puede estar el futuro del cine fantástico? Creo que a este respecto me serviré de un análisis hecho también para otro campo: El fútbol. Examinando el pasado Mundial de Fútbol de Corea y Japón, el crítico Eduardo Arias ha dicho que su nivel fue más bien mediocre. Ni un sólo partido memorable y tan sólo pasajes de buen fútbol en uno que otro partido. Hoy -según él- si se quiere buscar un fútbol de alto nivel, de gran calidad técnica, emocionante y que sea digno de memoria en la retina del espectador, ya no hay que buscarlo en un torneo como el Campeonato Mundial de Fútbol, sino que se ha de hacer en otras competiciones como -por mencionar algo- la Liga Española, Italiana o Inglesa. Luego Arias intenta explicar la razón del bajo nivel del Mundial pasado y resalta especialmente que en la actualidad la FIFA antepone el factor "hacer dinero" a cualquier otra consideración técnica, humana o estética. En fin. Detengámonos en este punto. Como espectador de cine fantástico creo que hoy los filmes memorables muy rara vez se encuentran en las producciones ultrapromocionadas hasta lo infinito como Las Dos Torres (que por sus gigantescas dimensiones vienen a ser algo así como un Mundial de Fútbol), y, en cambio, han de buscarse en "otras ligas"(como por ejemplo ciertos filmes minimalistas y más personales como ese The Cube que alguna vez cité en otro artículo). No estoy diciendo que en las megaproducciones de cine fantástico no se encuentren obras fundamentales (para poner un ejemplo ahí están Matrix y algún Batman de Tim Burton), lo que quiero decir es que cuando una obra cinematográfica no está tan apremiada por exigencias económicas como le ocurre a los dinosaurios fílmicos, hay más espacio para correr ciertos riesgos. Así mismo, lo que quiero aseverar es que "lo interesante" no siempre coincide con "lo excelente".
3
Para terminar quisiera traer a colación una anécdota del poeta colombiano Giovanni Quessep que viene como "anillo al dedo" para el análisis de Las Dos Torres. En cierta ocasión, a este poeta lo invitaron a ver una puesta de sol muy bella en las afueras de la ciudad en que él vivía.
- Es lo máximo -le decían quienes lo invitaban-. Usted nunca ha visto algo así.
De este modo, quienes invitaban a Quessep y el mismo Quessep, emprendieron el viaje hasta la región donde supuestamente se veían esos ocasos tan memorables. Llegados allí, juntos esperaron hasta el instante de la puesta de sol, religiosamente la observaron, y entonces uno de quienes habían invitado a Quessep, le hizo la irremediable pregunta.
- Y bien poeta -dijo sonriente-¿Qué le pareció?
- Ese atardecer ya me lo leí -fue la lacónica respuesta del invitado.
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EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
"En un agujero en la tierra vive un hobbit..." Así empieza una de las obras maestras de la literatura de nuestro siglo, creada por JRR Tolkien. El nombre de este hobbit era Bilbo Bolsón y, tal como se narra en el libro "El hobbit", en una de sus aventuras tomó prestado un aparentemente inocente anillo.
En "El Señor de los Anillos", Tolkien nos sumerge en una épica y fabulosa historia, donde nos va desvelando los secretos y el destino del anillo encontrado por Bilbo. Gandalf el Mago, gran amigo de Bilbo, descubre que se trata del poderoso Anillo Único del malvado Sauron, el "Señor de los Anillos".
La Tierra Media está en peligro. Si no se destruye el Anillo Único y se evita que caiga en manos de Sauron, el Mal se apoderará de todos los seres de la Tierra Media. Además, el disuelto Reino de los dúnedain no podrá ser restaurado hasta que no se destruya el Anillo y un heredero legítimo (capaz de no sucumbir ante el poder del Anillo) sea reconocido como Rey.
La maldad anida en el Anillo: al sacárselo del dedo, Bilbo se siente débil. El Anillo ejerce un fuerte poder sobre el hobbit, y Gandalf le recomienda que se deshaga de él. Bilbo decide desaparecer de Bolsón Cerrado, pero antes le entrega un regalo a su sobrino, Frodo, con motivo de su centésimo décimo primer aniversario: no es otro que el Anillo Único.
De todos los posibles regalos, esta herencia era lo último que esperaba Frodo. Gandalf le advierte sobre el poder de tan preciada joya y sobre el peligro que acecha sobre él. Es así como Frodo empieza la que será la aventura más grande de su vida. Su primer paso será viajar hasta Rivendel como recién estrenado Portador del Anillo.
Tres hobbits más, Sam, Merry y Pippin, amigos inseparables de Frodo, lo acompañan hasta Rivendel, el hogar de Elrond el Medio Elfo y refugio para los seres de buena voluntad. Allí se celebra el Concilio de Elrond y se decide crear la Comunidad del Anillo, que estará formada por nueve compañeros: Frodo y sus tres amigos hobbits, un enano (Gimli), un elfo (Legolas), dos hombres (Aragorn y Boromir) y Gandalf. Los nueve integrantes elegidos deberán iniciar un largo y peligroso viaje hasta el Monte del Destino, para destruir allí el Anillo y acabar así con el malvado poder de Sauron...
EL ANILLO ÚNICO
"Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras."
El Señor de los Anillos, JRR Tolkien
El Anillo Único es la razón de ser de la obra "El Señor de los Anillos". Los personajes de la Tierra Media estaban divididos entre los que querían poseerlo y los que querían destruirlo.
El Anillo Único es el más poderoso de los veinte Anillos de Poder. En la Segunda Edad del Sol, el Señor Oscuro sedujo a los Herreros elfos para que forjaran estos anillos y se convirtió en el "Señor de los Anillos" al forjar él mismo, el Anillo Único.
El Anillo Único tiene grabadas, en el idioma de Mordor, las siguientes palabras: "Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas".
El Anillo Único es el hilo conductor de toda la historia y por él se desencadena, en la Tercera Edad del Sol, la Guerra del Anillo, la Guerra del Bien contra el Mal.
Gollum se refería a él como "Mi Precioso"... ¿Te gustaría poseerlo?
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Estamos en el año 2455. La Tierra lleva siglos abandonada: las tormentas de gran violencia, los mares contaminados y los parajes tóxicos han convertido el planeta en un lugar inhabitable. Ahora, un grupo de arqueólogos regresa allí para estudiar los restos de sus antepasados.
La expedición está de suerte. Su búsqueda en un lugar llamado Crystal Lake termina con el hallazgo de los cuerpos congelados de quienes parecen ser una mujer joven y un hombre de gran tamaño con... ¿una extraña máscara cubriéndole el rostro? Los científicos deciden trasladar los cuerpos hasta su nave espacial para descrionizarlos y analizarlos con detalle.
Pero retrocedamos en el tiempo hasta principios del siglo XXI. El asesino Jason Voorhees sigue vivo. De hecho, cualquier intento de acabar con su vida ha fracasado hasta el momento. Así que los científicos del Crystal Lake Research Facility contemplan la posibilidad de congelarlo para mantenerlo fuera de circulación hasta descubrir la forma de vencerle.
Entretanto, Jason sigue haciendo de las suyas e intenta matar a una de las científicas del equipo. La chica se defiende y lleva al asesino hasta la cámara de crionización, pero queda encerrada con él por accidente y ambos son congelados durante siglos.
De nuevo en el futuro, los arqueólogos interestelares han completado la descrionización de sus antecesores. Jason ha vuelto a la vida, y esta vez con más ganas de sangre que nunca. La nave espacial de la expedición se convierte en el escenario perfecto para la próxima matanza del asesino: en ella encuentra nuevas armas de tecnología avanzada y, por supuesto, un nutrido grupo de jóvenes estudiantes entre los que elegir a sus víctimas.
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Superman es un personaje ficticio y superhéroe cuya primera aparición fue en la revista Action Comics N°1 en 1938. Fue el primer superhéroe en la historia. Con el tiempo se convirtió en uno de los cómics de superhéroes más populares del mundo, y en inspiración para el naciente género. Su popularidad ha transcendido el mundo del cómic siendo uno de los íconos de la cultura pop, pero eso no es lo único que se puede decir sobre él; el Hombre de Acero a pesar de ser un personaje de comics, es un representante de los ideales que la humanidad debe tener, la justicia y la verdad, y a pesar de que hay héroes fabulosos en todos los comics, se le debe a Superman la existencia de estos.
Superman fue creado por Joe Shuster y Jerry Siegel, y ha aparecido en varios seriales de radio, televisión, películas y otros medios. En su versión actual, publicada por la editorial DC Comics, Superman nació en el lejano planeta Krypton bajo el nombre de Kal-El. Siendo un bebé, fue enviado al planeta Tierra por su padre Jor-El, justo antes de la desintegración del planeta. La nave espacial en la que viajaba aterrizó en las afueras del ficticio poblado de Smallville (Villachica), en el estado de Kansas. El bebé fue encontrado y adoptado por los esposos Kent: Jonathan Kent y Martha Kent, quienes lo llamaron Clark Kent. Al crecer, Clark eventualmente fue descubriendo habilidades y poderes superhumanos. Clark se convierte en Superman, haciendo uso de sus asombrosos poderes para luchar por la verdad, la justicia y el estilo americano. En su identidad civil, Clark es reportero del diario Daily Planet y un notable escritor de libros en la ficticia ciudad de Metrópolis.
Los orígenes de Superman, habilidades y relaciones interpersonales han cambiado con el paso de los años. Editores y escritores utilizan el procedimiento de "continuidad retroactiva" para ajustar los cambios del personaje en la cultura popular, eliminando segmentos restrictivos del mito y permitiendo historias contemporáneas. Estos cambios permiten retener los elementos básicos que convierten a Superman en un icono.
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Harry Potter y el cáliz de fuego
J.K. Rowling
¡MORSMORDRE!
Así es como, bien entrada la novela, J. K. Rowling, declara la guerra a Harry Potter, al lector y a los últimos restos de la infancia de los personajes. Sólo una palabra de una maravillosa sonoridad e inequívocamente malvada, de ese tipo de maldad que provoca un ligero escalofrío de excitación. Los personajes han crecido, el lector ha crecido y Rowling ha crecido en su dominio de la escritura y la trama.
Se ha dicho (yo incluido) que las novelas de Rowling son algo más oscuras de lo que permitiría suponer el público al que van dirigidas (sí, me repito, lo mismo dije de la anterior). No es que tengan esa cosa de "terror para jóvenes" que muchas colecciones tienen como reclamo debido al éxito de determinados tipos de libro (con mis saludos al señor Stine, al que encuentro muy divertido) en el mercado infantil y juvenil. Me temo que lo de Rowling es aún peor. Mucho peor. No importa que el protagonista sea un niño (preadolescente en esta) o que haya momentos de humor genuinamente inspirado o pequeñas batallas diarias típicas de estudiantes, exámenes, peleas en el patio y juego sucio en los deportes. Ni siquiera importa lo que yo opine acerca de lo buena que es esta novela, está por encima de lo que un ignorante como yo pueda opinar. Lo único que puedo decir justificadamente es lo siguiente:
Esta es una magnífica novela acerca de la vida en tiempos de guerra.
La intención es doble: por un lado el lector es puesto sobre aviso de que ciertas guerras no acaban nunca (más o menos desde que lector empieza a leer la primera página), en cualquier momento el enemigo puede presentarse a la hora del té. Y por otro lado, en esta novela mucha gente recuerda lo que hizo en su última guerra. Y por qué. Tanto es así, que esta novela no tendría sentido sin esos recuerdos.
No es sólo que algunos personajes hablen de lo que les pasó, como sufrieron o a quienes perdieron: los recuerdos son necesarios -aunque tengamos que fisgar, como Potter, en la mente de los demás- para explicar el mundo que rodea a Potter, hallando la explicación a comportamientos quizás cómicos, quizás grotescos... pero terriblemente justificados en los contextos que Potter va descubriendo, contextos que el lector descubre con el personaje.
¿Otra vez revisionismo histórico dentro de la ficción de Rowling? Constantemente, pero con una habilidad que ya quisieran para sí muchos de los que tienen números uno en las listas de bestsellers. De todas formas, cualquier lector adulto de la serie que no se haya dado cuenta de que el mundo de Harry Potter está en guerra, es que no lo ha leído bien: cada libro es una batalla ganada o perdida... Rowling tiene la habilidad de configurar el mundo sobre el que escribe de manera que cada vez que lo hace, lo hace más coherente, reservándose, eso sí, los mejores trucos para el final. Y desviando la atención con autentico oficio de prestidigitador.
Echemos un vistazo al título: Harry Potter y el cáliz de fuego. Si nos ceñimos a la fórmula de los libros anteriores (especialmente a los dos primeros), esperaremos que el cáliz de fuego sea un artefacto mágico que de alguna manera permea la trama, en una de las variantes de la épica del género fantástico: obtención del talismán, destrucción del mismo o ambas cosas (como la Piedra Filosofal del primer libro o la Cámara de los Secretos del segundo). Nada de eso. El cáliz de fuego es un McGuffin como la copa (perdón por la repetición) de un pino. Y nadie puede acusar a Rowling de engañar al lector. Si uno termina la novela y queda defraudado, sólo tiene que releerse los capítulos del Mundial de Quidditch para comprender que el McGuffin estaba preparado desde la primera página y que al lector se le han dado todas las oportunidades posibles para adelantarse a los acontecimientos. Y a Potter también. Exactamente las mismas oportunidades. El lector y el personaje trabajan sobre los mismos problemas con la misma cantidad de información, solo para que ambos se den de cabeza contra la pared (¿Cómo no me habré dado cuenta antes?). Rowling hace gala de una escritura tan retorcida que da la impresión de que bien podría haber escrito ella solita un clásico moderno de la novela negra, pero no lo hace porque considera que esto es mucho más divertido (y le da más dinero).
¿Qué otros rasgos destacaría yo de la escritura de Rowling? Los nombres de los personajes. Rowling le da a sus personajes nombres que cuadran perfectamente con sus cualidades principales. Severus Snape. Draco y Lucius Malfoy. Lord Voldemort. Nombres que despiertan la antipatía del lector una vez que ha hecho las pertinentes conexiones. Parece que Rowling juega muy bien con la tradición medieval inglesa de la fábula y el mistery play y sus encarnaciones de maldades y virtudes humanas que se desenmascaran a sí mismas nada más abrir la boca.
Pero lo que en otro autor se convertiría en un estorbo, la tendencia a tipificar "nominalisticamente" los personajes, Rowling lo convierte en un elemento que juega a su favor. Si podemos reconocer a un determinado tipo de mal por su nombre... ¿qué pasa cuando la autora insiste en dar nombre cargados de significado semántico pero moralmente neutros...? Rompe, como ha hecho siempre, las reglas sin violar ningún tipo de contrato con el lector. El lector ni siquiera se da cuenta de que ahí había una "regla", una pequeña convención narrativa hasta que ésta desaparece.
En el libro anterior no rompe esa regla: Sirius Black (presente también en este libro) es un nombre de poder, pero no necesariamente malvado, de forma que Rowling manipula alegremente al lector de un lado a otro pero sólo porque este se deja manipular... O el mismísimo Severus Snape, profesor de pociones y villano confeso... ¿O no? Severus es severo y actúa con flagrante mala fe, pero no hay en él la auténtica maldad que Rowling reserva para otros personajes. Me confieso mucho menos listo que Rowling: cuando en este libro se acerca un acontecimiento que el avispado lector de la serie puede presuponer que va a ocurrir (¡ algo que tiene que ocurrir para que haya libro!) Rowling se las arregla para aparentar que no va a ocurrir hasta que coge de sorpresa al lector. ¡Y eso que estaba sobre aviso!
Si yo fuera el tipo de crítico (no es que me autodenomine así, pero es el único sustantivo que cuadra con escribir este tipo de reseña) que admite a regañadientes que una obra como ésta es buena aunque lo niegue en público, posiblemente estaría empeñado en hacer un lamento por la formidable (o por lo menos pasable) escritora que ha perdido la literatura "seria". Pero como soy de otra manera y además la literatura es el único mundo donde el sabio Doctor Pangloss puede invocar a Leibniz sin equivocarse, decretando que "todo ocurre para mejor en el mejor de los mundos posibles", pues entonces los libros de Harry Potter son lo mejor en un mundo que puede convertir momentáneamente en el mejor de los mundos posibles. Al menos durante lo que tarda uno en leerlo. Creo que no puedo decir nada más.
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